El Data Center como puerta a la nube

La adopción de soluciones cloud por parte de las empresas atraviesa una etapa de especial bonanza. Actualmente, cerca del 41% de las cargas de trabajo empresarial se están ejecutando en la nube y se calcula que esta cifra se elevará hasta el 60% en los próximos doce meses, según datos de 451 Research. Asimismo, el negocio global de las plataformas como servicio (Platform-as-a-Service) incrementará su valor actual estimado en 13.000 millones de dólares, hasta los 15.000 millones a lo largo del año en curso.

Estos datos, reflejan hasta qué punto el cloud computing ha alcanzado, en muy poco tiempo, un alto grado de madurez. A día de hoy, las compañías que aún no cuentan con servicios asociados a la nube, ya no se debaten entre migrar o no a cloud, sino en dirimir cuándo hacerlo y qué modelo adoptar entre las diferentes propuestas existentes. Para muchas empresas la toma de decisión de qué servicios gestionar desde la nube, también supone una serie de retos como la elección de una correcta estrategia con respecto a las infraestructuras TI donde aloja sus datos y el cumplimiento obligatorio a partir de 2018 del nuevo Reglamento General de Protección de Datos de la UE (GDPR).

Ecosistemas de conectividad

Los requerimientos a exigir a un data center en cuanto a infraestructura moderna, capaz de almacenar grandes cantidades de información y alojar el equipamiento TI empresarial, sin olvidar las garantías de seguridad adecuada, son demandas necesarias pero básicas. Sin embargo, las compañías necesitan dar respuesta también a un tráfico de datos cada vez mayor y más difícil de gestionar, además de demandar una permanente conexión con sus clientes, sus partners y sus empleados.

El data center donde alojemos nuestra nube debe formar parte de un verdadero ecosistema de interconexión que se alce como punto de encuentro entre empresas y proveedores de red, Puntos Neutros de Intercambio de Tráfico y compañías de cloud computing. El centro de datos de última generación debe proporcionar acceso a los principales carriers nacionales y globales, permitiendo así una capacidad de interconexión amplia a las empresas, además de disponer de una oferta de Peering y servir de puente entre el almacenamiento de la infraestructura TI del cliente y las soluciones en la nube que haya contratado con su proveedor cloud. Todo esto con el objetivo de que las empresas puedan elegir entre diferentes alternativas de conectividad, de la forma más eficiente y segura posible.

No en vano, los proveedores de cloud de hiperescala han encontrado en los data centers de última generación sus mejores compañeros de trabajo. Los centros de datos de última generación deben abanderarse como el perfecto aliado de la empresa en su evolución hacia la nube, acompañando a las organizaciones en la definición de su estrategia, la migración de sus recursos TI y en la gestión y mantenimiento de sus entornos híbridos.